Los ríos son ecosistemas sumamente diversos y productivos que contribuyen al crecimiento económico, la seguridad alimentaria y el bienestar humano
El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) estima que 2.000 millones de personas en el mundo entero dependen directamente de los ríos para proveerse de agua potable.
Los ríos proporcionan parte de las pesquerías y medios de subsistencia más productivos del mundo en beneficio de 60 millones de personas, de las cuales el 55% son mujeres. Cada año se capturan por lo menos 12 millones de toneladas de peces de agua dulce, lo que equivale a un 12% de todas las capturas de peces del mundo. Si bien esta cantidad es suficiente para proporcionar proteínas a por lo menos 160 millones de personas, muy pocos legisladores y políticos aprecian plenamente el significativo valor de los peces de agua dulce. Esta situación se debe a la falta de comprensión o medición del impacto positivo de estos ecosistemas en favor tanto de las comunidades de bajo ingreso como del crecimiento económico.
Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), alrededor de un tercio de todos los ríos de América Latina, África y Asia sufren de una grave contaminación patógena, que puede provocar enfermedades, y se atribuye a la eliminación de aguas residuales sin tratar, la escorrentía de plaguicidas agrícolas y la contaminación industrial. En efecto, la contaminación orgánica grave se ha evidenciado en una séptima parte de todos los ríos, y la contaminación grave y moderada por sales afecta al 10% de todos los ríos aproximadamente.
Contaminación por plásticos
Los ríos están sufriendo también debido al creciente flagelo de la contaminación por plástico. Las investigaciones del PNUMA muestran que se estima que cada año unas 1.500 toneladas de microplásticos procedentes de productos de cuidado personal no son retenidos por las plantas de tratamiento de aguas residuales y terminan en los cuerpos de agua. Mil ríos en particular representan casi el 80% de las emisiones anuales mundiales de plástico fluvial, que oscilan entre 0,8 millones y 2,7 millones de toneladas por año; entre estos, los ríos urbanos pequeños figuran entre los más contaminantes.
En conjunto, esta contaminación generalizada pone en peligro la salud de las personas, la industria pesquera de agua dulce, que amenaza la seguridad alimentaria y los medios de subsistencia, y el uso del agua de los ríos para el riego, la industria y la recreación. Asimismo, esta contaminación termina en el océano con más repercusiones negativas.
Por ello, la importancia de cuidar los bienes nacionales por las industrias como la concientización de cada una de las personas, motivándolas a contribuir con el reciclaje de todo material que pueda tener un segundo uso. Estos son factores que permitirán disminuir los contaminantes hacia el medio ambiente, para que las generaciones venideras, puedan disfrutar de los bienes que hoy conocemos en México y el mundo.
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